miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sobre el Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento

Qué es:

El sistema Aberastury propicia un estado de conexión profunda con nosotros mismos, tiende a una relajación desde un alerta de la conciencia y posibilita un movimiento que es el uso de una fuerza nueva, nacida de la disolución de tensiones y de la recuperación de posibilidades energéticas.

La práctica se basa en ejercicios que siempre tienen como protagonistas a las manos, el primer lugar donde experimentamos la energía que se libera.

Se aprende a:

Abrir el cuerpo desde la conciencia.

Lograr una relajación profunda que libera la energía estancada, dejarla fluir.

Desarrollar fuerza en apuntalamientos y centros de energía.

Experimentar con el pensamiento dirigido a través de órdenes mentales, la fuerza de  la palabra como energía, reconociendo su poder generador de movimientos.

Cuando Pensamiento, Palabra y Acción se hacen simultáneos, un sentimiento de plenitud lo corona.

En los ejercicios se desarrolla esta capacidad de unión, donde el cuerpo habla y pide una postura correcta y natural: cómo pararse, sentarse, sostenerse de manera relajada en el movimiento. O sea, una conducta conciente y dinámica.

La conexión es hacia el “adentro” para poder expresarse hacia fuera y así como el cuerpo va manifestando su naturaleza y sabiduría, los contenidos alojados en él se hacen concientes.
El trabajo va ampliándose a la totalidad del ser. 
Desequilibrios (patologías) diversas van sanando, tanto las del cuerpo como las del alma.
Esto se da en un proceso donde se aprende la paciencia activa, la escucha y el amor que uno se debe a sí mismo.
Cuando esa voz interna es conciencia, es inequívoca, y eso permite atravesar con certeza el camino único que todo ser humano debe transitar.

Momentos donde puede ser útil practicar el sistema:

Desviaciones óseas o dolores físicos, producidos por falta de sostén o exceso de tensión( Por ej. problemas de columna, articulaciones y musculatura)

Frente a malestares o desequilibrios que requieren un cambio de conducta y postura

Acompañando un tratamiento médico o psicológico.

Embarazo, menopausia, cambio de profesión, frente a un divorcio o muerte de un familiar, en una enfermedad.

Bloqueos de la creatividad.

Crisis de transformación personal.

Es un trabajo individual que se desarrolla dentro de un grupo reducido, no más de 4 personas.
Hay un tiempo de inicio en común y el cierre es una oportunidad de compartir la experiencia, según deseo y necesidad de los participantes.   
Ursula Stutte- narración de mi proceso

Fue en el Hospital Alemán donde me diplome de enfermera de la Cruz Roja en 1955, desarrollando esta tarea hasta 1964.
La necesidad profunda de Servicio, aunque no tan consciente en aquel momento, guió la elección de mi profesión.
El contacto cotidiano con la enfermedad, el sufrimiento, la sanación y la muerte dentro del ámbito hospitalario me movilizaron a reflexionar sobre estos temas fundamentales de la existencia humana.
Reflexioné sobre la habitual conducta dependiente del paciente, poniendo la mayoría de las veces solamente en manos de la autoridad externa la alternativa para su recuperación.  Intuí la otra posibilidad: el ser humano puede desde su propia energía trabajar en la recuperación de su salud.
La preparación para el parto de mis hijos trajo la iniciativa de capacitarme como instructora de “parto sin dolor” con Brígida Morgenroth con quien trabajé siete años. A través de la maternidad había iniciado un camino de búsqueda interior, llevada de la mano de distintos “parteros-terapeutas”  que me permitieron asistir a mis propios nacimientos hacia niveles más elevados de conciencia.
Investigué y me capacité explorando diversos campos y técnicas corporales. Al mismo tiempo que buscaba la manera de trasladar estos conocimientos a mi trabajo. A partir de 1972 comencé a trabajar en forma independiente. Esto me permitió canalizar, aún más, mi disposición de servicio. Pude ir desarrollando y ampliando mi capacidad creadora.
Corría este mismo año cuando me acerqué a los seminarios que dictaba el Dr. Enrique Pichón Riviere. Luego comencé la carrera de “Psicología Social”; la que me aportó una experiencia importante acerca del conocimiento humano, lo social y el aprendizaje en grupo.
En 1976 conocí el “Sistema Consciente para la Técnica del movimiento” a través de Aurora Martínez. Percibí que esta disciplina podría representar la síntesis de búsqueda de mis objetivos. Continué mi aprendizaje junto a su creadora Fedora Aberastury con quien trabajé hasta 1985, año de su muerte.
Sobre esta red se fue tejiendo mi capacidad de ser maestra.
La técnica de Fedora Aberastury  se perfiló como un ajuste asombroso, desarrollando mi creatividad, dándome libertad para usar con responsabilidad la herramienta profesional.
El “Sistema consciente para la técnica del movimiento” se transformó en  mi principal instrumento de trabajo, es decir, en base y eje de mi expresión profesional.
Mi experiencia personal con este Sistema y la enorme responsabilidad que significa el acompañamiento del proceso en otros, me movilizaron a transitar otros caminos que ampliaran mi comprensión.
Entre las experiencias más representativas puedo nombrar los talleres de Psicología Transpersonal del Dr. Norberto Levy sobre “El asistente interior”, la formación en antropología Vincular con el Dr. Carlos Menegazzo y la apertura a la psicología de Carl G Jung durante los años 1982 al 1986.
Además de llevar una tarea continua de clases semanales con mis alumnos tuve la oportunidad de presentar el Sistema de Fedora Aberastury coordinando talleres en varios Congresos de Psicoterapia de grupos, tanto nacionales como internacionales, talleres con actores, docentes y músicos, como así también trabajos en colaboración con otros profesionales, presentando o desarrollando un trabajo conjunto.
Durante varios años realicé seminarios y prácticas semanales de chamanismo. Transité dos líneas: la de Michael Harner, Estados Unidos, y la de Serge King, Polinesia. En esta última mi maestra fue la Lic. Eugenia Lerner. Estas prácticas de meditación y visualización creativa, en algunas oportunidades, las incorporé a las clases. Siendo estas prácticas, al mismo tiempo, la fuente para celebraciones de solsticios y equinoccios.
En el año 2001 y 2002 volví a mi maestro el Dr. Carlos Menegazzo e inicié la formación de “Coordinación de grupo con orientación Junguiana” (Fundacion Vinculo)-
Precisamente por haber trabajado con los procesos vinculados al nacimiento, en el año 2002 curse una formación en
“Tanatología y acompañamiento al final de la vida”. De esta manera me fue posible abarcar, dentro del trabajo, el ciclo de la existencia en su totalidad.
La muerte tan negada en nuestra cultura!!
Hacia el 2006, 2007 me acerque a Albert Rabenstein para aprender  e integrar en las clases el uso de los “Cuencos Tibetanos”. Como también el “masaje sonoro” sobre el cuerpo.
Paralelamente me desenvuelvo como terapeuta floral.

martes, 28 de septiembre de 2010

Fedora Aberastury: Creadora del Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento
Por Ursula Stutte

Fedora fue pianista, exigente investigadora y generosa maestra.

Nació en Chile y cuando joven su familia se traslado a Buenos Aires.
Se casó con Marcelo Aberastury. En 1943 se establecen en Estados Unidos donde Marcelo cumplia funciones diplomáticas en Washington y New York. Allí comienza a trabajar con sus maestros Claudio Arrau y Rafael  Da Silva que dirigían el Piano School of New York. Junto a ellos descubre el cuerpo como instrumento hacia la interpretación. Además de estar en contacto con numerosas personalidades en los años de postguerra.
Las teorías sobre las corazas musculares de W. Reich y el pensamiento de Carl G. Jung sobre el inconsciente influyeron significativamente en ella.
Despues de 12 años vuelve a Buenos Aires y sigue trabajando en esta dirección. Por un lado transmite a sus alumnos de piano lo que había recibido hasta entonces y por otro lado, sigue buscando e investigando. Comienza a trabajar con las articulaciones en búsqueda de lo profundo del movimiento. Su perseverancia, atención y fe en el trabajo con su cuerpo la guiaron a encontrar los elementos que eran la respuesta de su búsqueda. Pues su misión, era hallar el camino para desarrollar una técnica que hiciera posible que el ser humano expresara su mundo interno a través del movimiento. Deshacer los bloqueos que traban el cuerpo, para dar paso a la energía emocional hacia la interpretación de uno mismo.
Durante largo tiempo trabajo con las articulaciones a través de órdenes mentales, con el objetivo de despertar las fuerzas más profundas de los mecanismos del movimiento.  Así  llegó a establecer la relación entre el cerebro y la mano, especialmente los dedos y sus correlaciones con los segmentos del cuerpo. Al profundizar cada vez más en esta relación descubre las posibilidades inherentes a la presencia de la lengua.  Así todo lo realizado hasta ese momento se evidenció aún más. Las interrelaciones se brindaban como reflejo de una búsqueda bien transitada. El cuerpo hablaba un lenguaje cada vez más claro, manifestando el conocimiento de sus significados y posibilidades.
Alrededor de los años 70 su propuesta era de vanguardia y convocó, entre otros, a numerosos músicos. Quienes experimentaban las dificultades corporales en relación a la  ejecución.
La técnica pronto se extendió también a otros campos, más allá de la actividad artística. Pues la técnica abarcaba la vida misma en cualquier expresión (Toda persona deseosa de desplegar y desarrollar su potencial para alcanzar una vida mas plena, puede encontrar en el sistema Consciente para la Técnica del Movimiento una herramienta maravillosa)
El descubrimiento de la lengua como centro energético significó la conexión entre “ el adentro y el afuera”.  Permitió la conexión con el cuerpo dentro del cuerpo. El cuerpo emocional desplegado en sus contenidos y significados a través del movimiento del cuerpo físico. Abrirnos al “conocimiento desconocido” que guarda el cuerpo, integrándolo a la vida. Es allí cuando cada persona, al practicar esta disciplina, se hace sensible a su interior y, al mismo tiempo, a la fuente de toda existencia, tornándose sensible y creativamente responsable de sus dones únicos, que vuelca hacia la vida.
Hacía el final de su vida, descubre y desarrolla lo que llamó  Centro Magno. El centro de la consciencia pensante. Ella lo describía  así: es un lugar de observación que nos permite ver hacia afuera y mirar hacia adentro. Un espacio que permite relajar tensiones de nuestro cerebro y por lo tanto relajar toda nuestra red nerviosa. Permite llegar a un estado superior de consciencia. Ya que habilita la conexión con nuestra energía espiritual.
Lengua y Centro Magno son luego simultáneos. Junto con las manos, los demás centros y zonas a trabajar forman la experiencia de un ejercicio en movimiento.
Fedora Aberastury falleció en julio de 1985 en Buenos Aires.
Ella consideraba el trabajo, de hecho lo es, una transmisión de persona a persona. No creó una escuela formal, sino que depositó esta posibilidad en otros.